Somos un grupo de ayuda y apoyo a todos
aquellos que de una u otra forma se
encuentran presos en sus luchas sexuales.
Estamos ahí cuando alguien nos pide ayuda
para poder superar o sanar aquellas heridas
ocasionadas por los diferentes tipos de
abuso sexual. No llegamos a la vida de
alguien para reclamarle un cambio de
conducta o comportamiento, sino que estamos
al servicio de los que están buscando una
respuesta a su lucha.
Cuando alguien toca las puertas de
“La casa del Padre”, nosotros le
abrimos el corazón para que reciban
poco a poco, aquella identidad
robada por causa del abuso sexual.
Estamos siempre en el mismo lugar y
con la mayor intención de escucharte
y ver en que podemos ayudar.
Queremos ser los brazos de Dios para
abrazar, las manos de Dios para
levantar, el corazón de Dios para
comprender, la mente de Dios para
entender y la casa de Dios para
recibir.
Todos aquellos que han llegado, lo
han hecho por su propia voluntad y
por esa misma voluntad, hoy ya no
son los mismos. La paz de Dios ha
logrado calmar la horrible tormenta
que por muchos años nada había
podido detener.
Simplemente somos…”un lugar de
sanidad para todos”.